Semana de Conciertos: Ruben Blades y Son del Solar-Live!

A Carmen Luisa, mi musa favorita
Esta semana he decidido que es buena la ocasión, para dejar acá parte de mi colección discográfica de presentaciones en vivo. Y la mejor manera es empezar con Rubén Blades, favorito de todos.
Creo que nada retrata mejor las características principales de un músico que lo que pueda mostrar y demostrar en una presentación en vivo. Y a la vez, nada conoce un fanático de un artista favorito si a pesar de tener todas sus producciones, nunca ha ido a un concierto de su ídolo.
Yo con Rubén tengo una relación personal. No es que seamos panas del alma y nos veamos a diario. No, no se trata de eso. Se trata de una relación personal desde el punto de vista musical, esa relación personal que se activa desde el momento en que descubrimos a un artista y lo apreciamos con detenimiento. Y al verlo con detenimiento, sucede lo maravilloso: notamos su mensaje, su concepto y decimos ¡Ajá! Esto va más allá.
Engancharse y conectarse con un artista es como enamorarse. O sea, uno puede decir el momento en que ocurrió el enamoramiento, la conexión.
Hablando en estos días con Carmen Luisa, la musa de este artículo y enamorada absoluta de Rubén, llegué al instante en que me conecté con Rubén, mas allá de la admiración natural que todo melómano y devoto de la salsa tiene por los temas del panameño. Ese instante ocurrió en momentos separados, pero unidos por la misma obra: Maestra Vida.
En unos de esos "cassettes" que compraba de adolescente, allí cerca de la Calle Los Baños de Maiquetía, un día me llevo uno contentivo de una mezcla arbitraria de algún Dj callejero. Y en esa mezcla estaba, nada más y nada menos que Maestra Vida.
Escuchaba una y otra vez ese tema. Un tema que tenía un mensaje, pero que no alcanzaba a entender de un todo, en mi nebulosa cabeza adolescente. Entendía lo macro, pero cuando llegaba a las inspiraciones finales me perdía, justo ahí cuando Rubén dice adolorido: "cuando se murió Carmelo/sentí un dolor tan profundo/que no hallo nada en el mundo/con que poder consolarme". Dicho lo cual, aún con la música sonando, se escuchaba el grito de Rubén llamando, inconsolable, a "Carmelo".
Un día, en aquellos tiempos de liceo público y deseos privados, presté ese cassette a Carmen Luisa, amiga mía desde aquellos tiempos liceístas. En la tarde posterior, casi noche, me llama la Carmen, entre admirada y aterrada. "Escuché ese cassette...esa canción Maestra Vida...la escuché...me quedé dormida y tuve una pesadilla...¿quién es Carmelo?"
Esa era la pregunta. ¿quién es ese Carmelo al que Rubén le grita?
No pude contestar ese pregunta, en aquel momento a Carmen. Ni a mi mismo me la podía contestar.
Pasaron los años. A una persona relacionada con la familia, le llegó la felicidad del primer hijo. Y para celebrarlo, se compró un disco que yo ni había visto antes ni conocía de su existencia: Maestra Vida I. Y lo compró para celebrar el nacimiento de su primogénito poniendo una y otra vez la canción "El nacimiento de Ramiro".
Escuché el disco completo. Leí los escuetos créditos que poseen esas "remasterizaciones" de viejos LP's llevados a formato CD. Y ahí me di cuenta de varias cosas: 1.-Era Maestra Vida una obra completa, una "opera", una historia que mezclaba relatos pertenecientes a un todo y en ese todo, las canciones complementaban el relato. 2.-Había una segunda parte, Maestra Vida II, donde se encontraba la canción que da nombre a toda la obra, la canción que de chamo escuché en aquel viejo cassette. 3.-Uno de los "actores" de los relatos que se desarrollaban en un bar y narrador principal de la historia, era nada más y nada menos que César Miguel Rondón, personaje capital de la salsa, cultor, radiodifusor y primer escritor en darle seriedad a una investigación sobre el género, con el inigualable "Libro de la Salsa".
Y al escuchar toda la obra, completa, pude responder a la pregunta que me atormentó durante todo ese tiempo: ese Carmelo por quien clama Rubén es Carmelo da Silva, personaje principal de la obra. Y quien grita por Carmelo no es Rubén, sino Ramiro, el otro personaje de la obra, hijo de Carmelo.
Fue ahí cuando me llegó, en efecto, el momento clave: el momento en que me tocó decir "¡Ajá! Rubén se las trae..."
Ahí me metí de lleno con él, a buscar su música, a escucharlo detenidamente. Y ese momento coincide con la salida del disco "La Rosa de los Vientos", regreso de Rubén a la música luego de una corta y penúltima pasantía por la política. Era también ese su regreso a Panamá, grabando con músicos de ese su país, con un resultado sinceramente espectacular que me hizo entenderlo aún más y admirarlo hasta el infinito.
Y pasó lo que tenía que pasar: Rubén vino a Venezuela como parte de la gira promocional de su disco Tiempos, en el que repetía la fórmula de trabajo con los músicos panameños y con el concepto urbano y actual que tan bien ha logrado a lo largo de su carrera, desde el origen.
Y vino al Poliedro de Caracas, un 28 de mayo de 1999, con toda la tropa panameña. Haciéndose acompañar por Guaco. Y yo fui a ese concierto. Mi primer concierto en el Poliedro. Y ahí renové toda la conexión con Rubén y la hice permanente.
Volvió a venir en el 2001, en el marco del Pop Festival que se dio en Caracas ese año. Y ahí estuve de nuevo, renovando otra vez la relación personal que tengo con él.
Les repito: cuando a uno le gusta un artista, tiene que verlo en vivo. Es ahí cuando se podrá decir que, de verdad, se es fanático o no, se respeta a un artista o no, se le considera valioso o no.
Y para mí Rubén no tiene parangón.
Este disco que les dejó acá es una muestra de quien Rubén es en realidad. Así habla en sus conciertos, así interactua, así improvisa. Uno no va a un concierto: va a una tertulia musical.
Cada vez que quiero ilustrar los recuerdos que tengo de sus conciertos con acordes reales, acudo a este disco, donde acompañado con Son del Solar nos muestra de que está hecho su trabajo, que hay en su mente y como es cantar una canción que signifique algo para sí mismo haciéndolo entender simultáneamente a todo aquel que lo escuche.
A quienes les guste Rubén tanto como me gusta a mi, les será grato saber que hará pronta entrega de su cargo de Ministro del Turismo de Panamá, luego de la que ha anunciado como su última pasantía en la política. Y su regreso paulatino a la actividad musical la ha plasmado paso a paso en un programa que posee en su página web, un podcast magnífico, El Show de Rubén Blades. Ahí nos ha dado recientemente una noticia maravillosa: apenas entregue el cargo, sale de gira con el grupo que les he presentado acá en este disco, El Son del Solar, gira que lleva por nombre Todos Vuelven, tema incluido acá en el álbum que les dejo.
En esa página, Rubén me demostró, sin intermediarios, que eso de la relación personal que siento con él, de verdad existe. Haciendo uso del foro que ha dispuesto para que cualquiera le pueda hacer preguntas, le dejé una inquietud acerca de su cercanía con César Miguel Rondón. Y me respondió, con una atención y deferencia que de verdad no hallo como agradecer [La pregunta y su respuesta la pueden ver haciendo click aquí].
Por eso, por Rubén, por su música. por su regreso, por mi relación personal con él, por Carmen Luisa, la única amistad verdadera que he tenido en mi vida y por el primer aniversario de El Blog de la Salsa que tiene desde mayo del 2008 regando salsa en medio del salón, celebro agradeciendo al destino por haberme dado la música, por haberme puesto a Rubén, a Carmen y a tantos artistas en mi camino y por haber tenido la idea de hacer este espacio que me ha dado tantas satisfacciones.
En El Blog de la Salsa, la salsa sigue. Y por esta semana, salsa en concierto, uno por día. Para que vean que eso de "Salsificate" no es cuento.
Mis favoritas del álbum: La canción del final del mundo, Buscando América, Decisiones.


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2 comentarios:

C. Luisa Ugueto L. dijo...

Coño Daniel... Esto no es un post, esto es un homenaje... A nuestra amistad y a Rubén... Que si... desde ese dia hasta el sol de hoy no lo abandono... Rubén es un escritor y un musico.. Un narrador de historias y tu que eres un extraordinario narrador oral sabes lo que te quiero decir con eso... Mi admiración sin limites a Rubén y mi amor irrevocable por ti. Saludos

Ronald dijo...

Muy buena selección daniel, tu blog esta muy bien escrito y sobretodo muy salsificado jeje

saludos