Justo Betancourt con la Sonora Matancera-Mala Pata


Justo Betancourt es, para mí, un sonero fundamental. En las fases iniciales de la salsa y en las fases finales del viejo son cubano matancero, su voz esta inscrita. Y su timbre de voz y su manera de improvisar lo distinguen entre todas las voces de la época como un verdadero virtuoso del género.
Justo empezó, como la mayoría de los cantantes de la época, en grupos aficionados. Al salir de Cuba, luego de un paso fugaz como corista en algunos grupos, llegó a formar parte de la Sonora Matancera, ya exiliada, con la cual grabó en innumerables producciones como corista o voz principal a lo largo de 5 años.
Si bien de esa etapa matancera pocos conocen, el estilo de Justo evidencia un aprendizaje del soneo que en la escuela matancera se promovía. De ese paso por la Matancera vendría el estilo que posteriormente, en la salsa, el cubano nos dejaría para la historia.
En el pasado ya hablé de Justo cuando, en el primer artículo de este blog, reseñé la producción más famosa de Justo, Pa bravo yo. Pero en esta oportunidad quiero compartir el disco que ya a principios de los 80 reunió de nuevo al maestro con La Sonora Matancera.
Con poca difusión y conocido por pocos, este disco para mi tiene un sabor añejo que siempre es bienvenido. No dejó huella en las listas, quizás algunos puedan verlo como un regreso a melodías ya superadas. Pero a mi me sigue gustando, a pesar de los pesares.
Mala Pata es el tema que da nombre al disco y, sin más preámbulo, lo identifico como mi favorito. Con una lírica limpia, rimas severas y redondas pero no predecibles y un sonido que va más allá de lo típico matancero, este tema de verdad que se las trae. Es difícil entender el por qué de su poca difusión.
Escuchen mi canto me dejó claro que Justo disfrutó al hacer este disco. Uno a veces nota que algún músico graba un tema e inclusive un disco entero sin dejarnos saber con su voz su gusto por lo que hizo. Este no es el caso y este tema lo demuestra.
La voz de Justo, como la de muy pocos pero notables soneros, se prestaba maravillosamente para el bolero. Esa voz, mezcla sin par de agudos y graves, nos regala el tema Hoy se más, que no es en absoluto una copia al carbón de los viejos boleros grabados en la época de oro de la Matancera por Celia o Vicentico o Daniel Santos. El rol del piano destaca de forma distinta que en los viejos temas, dando un tono más actual, para nada anclado.
Es conmovedor, para los que tenemos en nuestra memoria musical los temas de la Sonora, disfrutar del acoplamiento de voces que en los coros nos dejaba la voz de "Caíto",el susurro del propio Rogelio y la gravedad animosa de Yayo El Indio. En el tema Encarnación Valdés, se puede apreciar esta particularidad de forma especial, de la misma manera en Florecilla de Amor.
Otro de mis temas favoritos es Cualquiera resbala y cae, que hemos escuchado aquí mismo interpretado por otras voces. La versión de Justo es, una vez más, muy buena y en ella destaco una vez más el relieve de los acordes del piano, que le otorgan actualidad al tema.
El merengue Antes no es el primero en ser grabado por la Sonora, que tiene una larga historia de interpretaciones del género dominicano. Pero si es una sorpresa grata escucharle un merengue a Justo, que adereza de forma especial, con mucho soneo picante, estribillos extraídos de temas del cancionero popular y un conocimiento especial del ritmo.
Me quedé sin chivo, más allá de las particularidades del tema en sí, me hizo pensar seriamente en la necesidad de darle las gracias al animal rumiante caprino por su aporte a la música del Caribe. ¿Como así? Bueno, si revisamos el cancionero popular de la zona, nos encontramos al chivo una y otra vez, haciendonos bailar en la mayoria de las veces a lo largo de la historia: Mataron el chivo, Tengo un chivo, Yo tenía un chivito, La danza de la chiva...bendito animal que, en este disco, Justo introduce en su repertorio.
Mis favoritas del álbum: Mala pata, Cualquiera resbala y cae, Me quedé sin chivo


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