Santa Salsa- Bailando el Domingo de Resurrección


La Semana Santa da para todo. Aquí en Venezuela, que no perdemos el tiempo cuando de irnos de asueto se trata, la semana santa empieza el lunes y termina el domingo. Unos más y otros menos deben trabajar al menos hasta el miércoles, pero en general, el que puede buscarse una excusa para tomarse la semana entera, lo hace.
Y está claro: no es a la iglesia que escapan los ciudadanos. Es a la rumba, a la playa, al viaje, a las carreteras.
La música tiene que ver mucho con los viajes, con la rumba, con la playa y con la carretera. Porque los oídos necesitan, en cualquiera de esas circuntancias o actividades realizadas por el ser humano, sentir las notas musicales que aligeren el cerebro del viajero, del conductor. No hay mejor descanso que sentarse en una silla extensible, en la arena frente al mar, oyendo música buena. Una de mis diversiones más sanas es ir en un bus, en la carretera, oyendo música en mis audífonos, mientras veo el camino, la calle, la ciudad.
Y así como la Semana Santa da para todo -para el ferviente feligrés o el alegre viajero-, la salsa tambien da para todo.
Acostumbrados estamos a ver la mezcla casi necesaria o inevitable, de música del Caribe con las creencias religiosas africanas. Esa es quizás la regla. Pero las excepciones son tan notables como las reglas: El Cristo que según las creencias fue crucificado y al tercer día resucitó, también esta en la salsa. Y de forma notable.
Para mí el cristianismo y, en especial, el catolicismo, tienen un contenido de culpa, de dolor, de pena. Y en las canciones que he seleccionado hoy, esas tres características que he mencionado se encuentran presentes en cada letra, en cada acorde.
El Buen Pastor, clásico de Ralphy Leavitt y su Orquesta La Selecta, entonado por la voz emblema de la banda, Sammy Marrero, es sin duda un tema digno de recordar y de escuchar en estos días. No desentona para nada en lo que es el mensaje religioso de estas fechas. Y su contenido es de alabanzas, pero más que todo de reclamo y aleccionamiento, de lamento.



El personaje que más curiosidad me causa de todo el cristianismo, es sin duda ese enigmático reo llamado Barrabás, liberado por el pueblo que aclamaba su nombre cuando Poncio Pilatos les puso a escoger entre "El Mesías" y el delincuente. No olvido el rostro de felicidad del actor Anthony Queen cuando, al interpretar al personaje bíblico en la película Barrabás, escucha las aclamaciones de la plebe que pedía su libertad. Y me es imposible olvidar y separar al personaje del coro "que suelten a Barrabás/pedían los fariseos". Richie Ray y Bobby Cruz, cuando deciden convertirse al cristianismo protestante y, además, usar su música para predicar sus creencias, le dejan al oído del salsero y a la historia de la música caribeña varios clásicos dignos de resaltar. Pero en este momento considero apropiado escuchar Los Fariseos, para mí el tema bandera de esa etapa del dueto musical neoyorquino.

Ismael Rivera era devoto del Cristo Negro de Portobelo, imagen venerada en Panamá. Dicen que esa veneración le llegó al sonero Mayor de forma fortuita, cuando al visitar el itsmo vió la imagen y se sintió conmovido al ver que, efectivamente, el Cristo Negro es negro. Y como Maelo era negro y se sentía orgulloso de su negritud, se vió ahí reflejado, en esa imagen del martirizado hombre de la cruz a cuestas y la corona de espinas, como pueden verlo en la imagen. Por eso, le dedicó dos canciones de su inmenso repertorio: El Nazareno y El Mesías.





Héctor Lavoe le cantó El Todopoderoso, y básicamente el tono de su letra es de aleccionamiento, de fervor y tambien de lamento ante la pasión y muerte de Cristo.



Si algo me ha enseñado la salsa, es que los géneros musicales no poseen diferencias esenciales, más allá de lo musical o lo cultural. Porque simplemente quien canta, quien escribe una canción y quien la oye y la baila, quiere sentirse identificado con su contenido, y la creencia religiosa de una persona, más allá de una suma de dogmas y prejuicios, es también parte de su cultura, de su propio ser. Por eso, cuando uno corea con sentimiento "El Nazareno me dijo/que cuidara a mis amigos", simplemente deja al descubierto que la cultura de los pueblos trasciende y se plasma en toda creación del ser humano.
Este post llega tarde, lo se. Pero ya lo dice la canción: "No hay que llegar primero, lo que hay es que saber llegar".

1 comentarios:

Anónimo dijo...

santa salsa!!
http://www.pilla.keloide.net/?p=331