La Sonora Ponceña-El Gigante del Sur


Para mi hay grupos buenos y cantantes buenos que se han logrado hacer un lugar destacado. Pero tambien hay los músicos, los arreglistas y los directores de orquesta sin cuya disciplina, quizás la música caribeña no sería lo que es, ni tendría éxitos notables, ni recuerdos en tantas mentes distintas.
¿Qué sería de la salsa sin Roena, sin Bobby Valentín, sin Rafael Ithier? ¿Dónde estaría el género sin Papo Lucca y la Sonora Ponceña?
La Sonora Ponceña, aunque le cueste a muchos creerlo, es una de las orquestas más viejas del continente y, de hecho, la más antigua de la salsa. El fundador del conjunto fue el padre de Papo Lucca y, aunque sus primeros años no fueron de exposición masiva, sus años en el medio están ahí a la vista de todos.
Esta orquesta, nacida en Ponce, Puerto Rico, (como el nombre lo indica), era el grupo con el que la familia Lucca amenizaba fiestas, bailes patronales y cosas parecidas. Pero cuando Papo toma el control, cuando crece y se convierte, más que pianista en arreglista, ahí cambia todo: la orquesta se lanza a la conquista de la Isla del Encanto. Lo demás es historia.
Este disco que presento acá, es posterior al que previamente había reseñado "Recordando el ayer, Celia Jhonny, Justo y Papo". En El Gigante del Sur, creo que vemos por completo lo que siempre ha sido la Ponceña: los arreglos audaces, temas de invitación al bailador, la virtuosidad de los músicos (donde destaca, por supuesto, Papo) y por supuesto, las voces emblemáticas de la orquesta: Luigi Teixidor y la enigmática Yolandita Rivera.
Abre el álbum con el que es seguramente uno de los temas más conocidos de la orquesta, Boranda. Ahí, los lamentos del campesino aparecen otra vez dentro de la música caribeña. Muchas otras veces en muchos otros temas tropicales encontramos el lamento del labriego reflejado en las letras, bien sea en la voz de Alci Sáchez, de Celina, de Ruben Blades o, como en este caso, en la voz de Teixidor. Para mí, este tema posee una de esas frases que se hacen imposibles de olvidar: Hice más de mil promesas/recé tanta oración/debe ser que rezo bajo/ y que dios no me escuchó. Frase de un desesperanzado campesino al ver la tierra seca.
La Ponceña tiene en sus letras y en su música mucho eco de África. Eso lo escuchamos en Yeyey, uno de esos temas de los cuales uno puede no entender mucho, pero que sin duda tienen en su música elementos rescatables y dignos de resaltar.
Pero algo que siempre me ha llamado la atención de la Ponceña y, en especial, de los arreglos de Papo, es ese transitar sigiloso por la frontera que separa la salsa del jazz. Uno a veces no sabe si la Sonora Ponceña es una orquesta de jazz que toca salsa o al revés. Prueba de eso se tiene, sobre todo, en los preludios, en los inicios de cada tema, en los que dapo se luce de forma delicada pero a la vez contundente en marcar una notable diferencia con otras orquestas, aunque sea un tema propio o versionado, siempre hay algo nuevo en sus arreglos, algo sofisticado sin ser rebuscados. Ejemplo de ello lo tenemos en el bolero interpretado por Yolandita Rivera Soy tan feliz, y en el arranque del tema lo notamos claramente, de la misma forma en el final. Yolandita sorprende dejándonos una muestra de que es mucho más que una sonera.
Si no me meto, es el típico cuento del pueblo, del barrio. Pero con una particularidad: es un merengue dominicano. Y ahí se vuelve a lucir Yolandita mostrando su versatilidad.
La gotera es el típico tema de desengaño amoroso. Ese coro Yo nací sin tí/me crié sin tí/de la misma forma/yo seré feliz, recuerda sin duda el bolero de Celio González Total, cuando dice la frase famosa vivi sin conocerte/puedo vivir sin ti.
Rumba en el patio es el tema en el que Yolandita desata todo el poder de su voz y todas sus artimañas de sonera. Es el tema perfecto para el bailador, un tesoro escondido para muchos. No es de los más sonados de la orquesta, pero sin duda es un temazo.
Noche como Boca'e lobo es otro de los conocidos temas de la Ponceña. El tema tiene de desengaño amoroso, de sorna caribeña y muy buen sonido, un tema que siempre se recuerda, uno de mis favoritos.
El conocido bolero Cuando estemos viejos, que acá en Venezuela conocemos más que todo por la Billo's Caracas Boys, es versionado de forma elegante y respetuosa. Me gusta la versión y el tono de las voces.
Omelé es otro de esos temas donde se deja claro que en la salsa, África siempre está. Y en la Ponceña, Teixidor es el mejor exponente de esa reminiscencia africana.
Y si queda alguna duda de las intenciones y capacidades de la orquesta y de Papo Lucca en especial por nadar tranquilamente más allá del género musical y entrar tranquilamente a hacer buena música, en Nocturnal nos da una excelente muestra de sus cualidades como pianista, arreglista y, sobre todo, de director de orquesta.
Mis favoritas del álbum: Rumba en el patio, Noche como boca'e lobo, Boranda.



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