Oscar D´León, Canta la música cubana


Llegó el que faltaba al Blog de la Salsa: Oscar Emilio Léon, El Diablo de la Salsa, El Sonero del Mundo...Oscar D´León.

De él se puede decir que es quizás el último de los soneros de úna época o el primero de una nueva época. También podríamos tenerlo como el líder de orquestas de salsa más importante de Venezuela: prueba de ello está en La Dimensión Latina, La Salsa Mayor, la Crítica, Los Blanco...

La salsa en Venezuela se divide en dos: antes de Oscar y después de Oscar. Nadie ha podido superarlo, ni siquiera igualarlo: ha paseado por la salsa, ha entrado en el bolero, ha cantado meregue, el jazz lo tiene como exponente, el reggetón lo ha buscado (y el le ha colaborado gustoso). Ha colaborado con Palmieri, Sandoval, Billo Frómeta, Tito Puente. Ha alternado con Celia Cruz, Marvin Santiago, Ricardo Montaner, José Alberto El Canario, La India, Los Melódicos, Guaco...

En esta producción, el maestro Oscar D´León hace una confesión musical, que no era un secreto para nadie: su mayor influencia está en Cuba, en la música cubana. Oscar D´León Canta la música cubana es la referencia fundamental de los orígenes de su música, sus raíces. Oscar vuelve a Cuba, cantando temas clásicos de la isla, reconvirtiéndolos y haciéndolos, de nuevo, clásicos ahora con el sello de su voz.

Calculadora abre el disco dejando claro que el asunto va en serio: de ahí en adelante Oscar nos dirá todo lo que para él es la música cubana: Matamoros, Barbarito Diez, Benny Moré, María Teresa Vera, Orquesta Aragón, Casino de la Playa, Sonora Matancera.

Longina es una pieza de poesía que nos lleva a una época de romances platónicos, una era de poesía: con ese cuerpo orlado de belleza/tus ojos soñadores/y tu rostro angelical...

De ahí en adelante, los temas parecen una traducción simultánea: las letras y acordes de los temas cubanos de siempre llevados al "lenguaje Oscar": El baile del suavecito, El Manicero (tema en el que se luce la orquesta y el coro, el perfecto tema bailable), Monta mi caballo. Interesa de forma suprema lo que logra hacer con el tema de Barbarito Diez, En el tronco de un árbol, secundado por la fidedigna voz de Wladimir Lozano, con quien logra convertir un danzón en un bolero-son sin dejar huellas en la propuesta original del tema. Es menester acotar que la llave formada por Oscar y Wladimir no solo es armónica desde el punto de vista musical, sino que ha sido quizás la más longeva en la salsa y, además, la más exitosa: es difícil contar el total de éxitos que han tenido juntos, desde los tiempos de la Dimensión Latina hasta hoy.
En Los tamalitos de Olga y Mata Siguaraya, Oscar se pone a la altura de sus ídolos: de hecho el tema Mata Siguaraya, generaciones recientes de adeptos a los ritmos caribeños, entre los cuales me incluyo, lo conocimos primero en la voz de Oscar que en la de Benny. El Benny es un referente lejano que, si bien es imposible de ignorar por su importancia para la música, no tiene para nosotros la cercanía precisa y pertinente que Oscar ha tenido siempre.

Juramento es otro de esos temas en los que Oscar demuestra lo bueno que es para el bolero, de verdad tiene una forma de entender ese ritmo que las piezas que ha grabado son obras de importante valor.

Quédate negra es un canto a la negritud caribeña, uno de esos temas en los que eminentes cubanos como Miguelito Valdez (Babalú) o Bola de nieve (Ay mamá Inés y tantos otros) reivindicaban, sin dejo de resentimiento, lo que nos dejó África por aquí por El Caribe.

En El que siembra su maíz, Oscar sigue traduciendo lo que para él es la música cubana. Los arreglos no sejan lugar a duda con respecto a su respeto por los clásicos.

Esta versión del disco está hecha para el mercado francés, razón por la cual el sello disquero se atreva a incluir varios Bonus Tracks. los temas Mis Hijos y Llorarás son de importancia capital en la vida del sonero venezolano, más el segundo que el primero, de su propia autoría y que, al menos en Venezuela, es el himno de la carrera de Oscar. No hay fiesta en la que no suene, no hay venezolano que no se sepa al menos una partecita del tema. El tema fue grabado en su versión original con La Dimensión Latina, y nadie jamás ha podido grabar el tema porque sencillamente es imposible cambiarle a la gente el oído o intentar superar la propia versión de Oscar.

Más adelante incluyen otros temas de su etapa con La Dimensión. Considero que su inclusión es pertinente, puesto que son temas clasicos cubanos también, con el mismo resultado renovador que el álbum original deja a los oídos del melómano. El Frutero y Cañonazo son unas piezas de tal magnitud, que algunos no saben cual es la versión original, y al preguntárseles por el nombre del intérprete, sin duda dirán "Oscar D´León". Así de contundente ha sido el paso de Oscar por nuestra música, que hasta los propios cubanos re-descubrieron su música cuando él se encargó de llevárselas, convirtiéndose así en la musa de una nueva camada de jóvenes artistas de la isla que lo tienen de referencia indiscutida. Así, la música termina envuelta en un círculo vicioso: Los viejos músicos cubanos inspiraron al Oscar que inspira ahora a los nuevos soneros cubanos. Seguramente Oscar, al analizar esto, solo atinaría a decir ¿¡Cómo!? ¡Sabroooooso!

Mis favoritas del álbum: El Manicero, El que siembra su maíz, Mata Siguaraya.






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4 comentarios:

Oswaldo Aiffil dijo...

Sin duda me he dado un banquete leyendo tu blog. Mata Siguaraya, para mi, el éxito más grande de Oscar D´León, el mismo que cuando lo cantó en Cuba hizo llorar a los mismos cubanos, la excelencia es lo que alcanza Oscar en este tema. Me encantó descubrir este blog!

Daniel Lara F. dijo...

Me alegra hayas pasado por aqui y que te haya gustado. Un abrazo!

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog. ESTA IMPONENTE.

Gabriel Abraham Rojas

Anónimo dijo...

Me sumo a las felicitaciones. Un blog en donde aprender disfrutando.

www.cuba-musical.blogspot.com