Cortijo y su Combo con Ismael Rivera: Fiesta Boricua


Si un cantante es referencia en el género ese es Ismael Rivera. El Ciudadano de la Calle Calma o, como le conoció la música, El Sonero Mayor. Si bien la mayoría le conoce por su irrupción en la salsa que hizo con su orquesta Los Cachimbos, el origen de sus orígenes estuvo en su Puerto Rico natal, con su compadre Rafael Cortijo, con quien llevaría a los rítmos tradicionales puertorriqueños a los grandes escenarios, con la prestancia y el vigor que solo ellos podrían expresar. En este álbum, Fiesta Boricua, Cortijo e Ismael nos dan su propuesta con el mismo sabor de siempre: bomba y plena a bornotones. El tema más sonado del disco sin duda es Oriza, de grata recordación, al menos para mí. Ahí Ismael despliega todas sus armas, esas mismas que lo llevarían al olimpo: atacar el ritmo, irrumpiendo con su sonear irreverente y oportuno, en temas hechos para el bailador. La versión que hacen del clásico de Doménico Modugno, Volare, tiene la simpleza del Caribe con la sofisticación del Mediterráneo: no solo hacen una versión digna, sino que la hacen bailable y agradable al oído del melómano exigente. Creo que puede considerársele entre las mejores versiones del tema.
 Que le pasó, Si te mueres no me lleve, La hija de la vecina no son más que muestras de lo que es el origen de la salsa: el barrio, las vivencias populares, la cotidianidad del vecindario. Uno siente que los temas son conversaciones entre vecinos cantadas a la puerta de la casa, en la esquina, en el bar.
Mucho de ese mismo detalle vemos en Los chismosos, tema peculiar y ameno, en Mofongo Pelao y Doña Chana.
 
Y Pedro Flores es un homenaje al compositor que tantos éxitos le dejaría al folklore latinoamericano, una plena en la que se cuentan los pormenores de la vida de varios artistas: Daniel Santos, Mirtha Silva, Bobby Capó.  
Solavaya es una estocada magistral, donde se demuestra que la letra de una canción puede esconder muchas cosas que el bailador quizás ignora cuando se entrega a la cadencia del ritmo. Esta canción sería en posteriores momentos versionada por varios artistas, como lo hizo Papo Lucca con su Sonora Ponceña. Y como siempre, uno se encuentra un tesoro en el fondo del mar cuando escucha un álbum: Me voy a Maracangaya demuestra que nada inventaban los soneros del boom de los 70 cuando se agarraron de los ritmos brasileños para aderezar sus canciones. De hecho, sin que nos demos cuenta casi, esta canción es versionada luego por Héctor Lavoe, solo que deja el coro en portugués y cambia el arreglo y hasta el nombre: Vo só










Si alguien quiere saber de donde viene la salsa, escuchando este disco encontrará muchas respuestas. Mis favoritas del álbum: Oriza, Me voy a Maracangaya, Volare