Favoritas del Blog de la Salsa-En Vivo
Esta semana que ya termina, este espacio ha expuesto parte de la colección de conciertos que atesoramos en nuestra discoteca. Hoy, creo necesario salirnos del esquema de reseña de discos para hacer una selección, simple e incompleta como toda selección, de temas que me gustan y que han sido ejecutados y grabados en vivo por sus artistas.
Inicio esta lista con la Única, la Guarachera de América, Celia Cruz, acompañada de Bienvenido Granda y la Sonora Matancera. Esta grabación, cuya fecha y demás detalles sinceramente desconozco, lleva por nombre El de la rumba soy yo, la frescura de las voces de ambos artistas indica que debe ser de la etapa primaria de la Sonora. La presencia de los sempiternos "Manteca" en la percusión y Lino Frías en el piano, nos dan una aproximación nostálgica de lo que eran las presentaciones de la Sonora, para todos aquellos que no tuvimos la suerte de verlos en algún concierto.
Y precisamente fue en la Sonora donde conocimos a Yayo El Indio, fundamentalmente en los coros. Sin embargo, este sonero tenía unas cualidades vocales que lo ponían por encima de su generación. El tema Si yo encontrara un amor fue grabado en vivo con la Tico-Alegre All Stars, orquesta en la que destacaban nombres como Charlie Palmieri, que nos deleita con el órgano bien acoplado entre los acordes del tema, verdadera joya en mi opinión.
¿Que puedo decir de Justo Betancourt que no haya dicho ya? El sonero acá aco
mpañado con la orquesta de Larry Harlow, muestra sus cualidades con el muy sabroso tema Mayari.
A Bobby Valentín la salsa le debe mucho. Fue excepción dentro de la vorágine comercial de los 70 y de verdad el producto de su trabajo tiene unos ribetes experimentales y de avanzada dignos de resaltar. En su producción Va a la cárcel, grabado en la penitenciaría de Oso Blanco en Puerto Rico, presenta a varios vocalistas en un concierto muy bueno, pero de verdad para mi resalta siempre entre las voces que ha tenido Bobby la de Marvin Santiago, que en esta producción deja un tema no muy conocido pero de verdad un compendio de guaracha bailable, machismo llevado al extremo jocoso, inventiva en el soneo y todo eso que solo Marvin podía hacer, Tu no haces na'.
Uno de los mejores soneros que tuvo la Fania All Stars y voz emblema de La Perfecta de Eddie Palmieri, Is
mael Quintana está en mi lista con la canción más conocida que su voz grabó con la Fania.
Tambien con la Fania, pero esta vez en el Cheetah, Cheo Feliciano grabó la versión que más me gusta de su tema Anacaona, compuesto por Tite Curet. El tema en vivo tiene una magia especial, como toda grabación en concierto.
Los que hemos tenido la suerte de ver al Sonero del Mundo Oscar de León en concierto, sabemos que nada se compara en el mundo de la salsa. Oscar es incansable, hiperquinético, su alegría contagia y su música se te queda en la mente para siempre. Esta versión del tema El Cachumbambé tiene mucho de la magia que en sus conciertos el negrito de Antímano le deja a su público.
Héctor Lavoe es tan grande, que después de muerto suena tanto como en vida. Y fue mucho después de fallecido que salió al mercado la producción que incluye este tema La Murga, Hector Lavoe Live, que posee a Héctor en toda su dimensión. De ese disco, el tema que más me gusta es precisamente este que les dejo acá.
Y en este mes del artista nacional que se
celebra en Venezuela, no podia dejar de lado a ese grupo destacado de músicos que conformaron el Trabuco Venezolano. Carlos Daniel Palacios grabó el tema Tres días, sin duda un temazo, que en esta grabación en vivo en El Poliedro resume toda la virtuosidad que tenía el Trabuco. La sección de metales de verdad que es única.
En el post anterior hablé de Barreto y Adalberto Santiago. En este caso dejo la versión del tema Quitate la máscara que más me gusta, por su velocidad y por la introducción ya legendaria y jocosa que haría el propio percusionista en lo que fue el concierto por los 30 años de la Fania.
No se a los demás, pero lo que a mi más me gusta de la salsa, aparte de bailar claro está, son los conciertos. En ellos es donde está la historia cercana, la magia completa que solo los buenos artistas pueden dejarle al espectador.
Y precisamente fue en la Sonora donde conocimos a Yayo El Indio, fundamentalmente en los coros. Sin embargo, este sonero tenía unas cualidades vocales que lo ponían por encima de su generación. El tema Si yo encontrara un amor fue grabado en vivo con la Tico-Alegre All Stars, orquesta en la que destacaban nombres como Charlie Palmieri, que nos deleita con el órgano bien acoplado entre los acordes del tema, verdadera joya en mi opinión.
¿Que puedo decir de Justo Betancourt que no haya dicho ya? El sonero acá aco
mpañado con la orquesta de Larry Harlow, muestra sus cualidades con el muy sabroso tema Mayari.A Bobby Valentín la salsa le debe mucho. Fue excepción dentro de la vorágine comercial de los 70 y de verdad el producto de su trabajo tiene unos ribetes experimentales y de avanzada dignos de resaltar. En su producción Va a la cárcel, grabado en la penitenciaría de Oso Blanco en Puerto Rico, presenta a varios vocalistas en un concierto muy bueno, pero de verdad para mi resalta siempre entre las voces que ha tenido Bobby la de Marvin Santiago, que en esta producción deja un tema no muy conocido pero de verdad un compendio de guaracha bailable, machismo llevado al extremo jocoso, inventiva en el soneo y todo eso que solo Marvin podía hacer, Tu no haces na'.
Uno de los mejores soneros que tuvo la Fania All Stars y voz emblema de La Perfecta de Eddie Palmieri, Is
mael Quintana está en mi lista con la canción más conocida que su voz grabó con la Fania.Tambien con la Fania, pero esta vez en el Cheetah, Cheo Feliciano grabó la versión que más me gusta de su tema Anacaona, compuesto por Tite Curet. El tema en vivo tiene una magia especial, como toda grabación en concierto.
Los que hemos tenido la suerte de ver al Sonero del Mundo Oscar de León en concierto, sabemos que nada se compara en el mundo de la salsa. Oscar es incansable, hiperquinético, su alegría contagia y su música se te queda en la mente para siempre. Esta versión del tema El Cachumbambé tiene mucho de la magia que en sus conciertos el negrito de Antímano le deja a su público.
Héctor Lavoe es tan grande, que después de muerto suena tanto como en vida. Y fue mucho después de fallecido que salió al mercado la producción que incluye este tema La Murga, Hector Lavoe Live, que posee a Héctor en toda su dimensión. De ese disco, el tema que más me gusta es precisamente este que les dejo acá.
Y en este mes del artista nacional que se
celebra en Venezuela, no podia dejar de lado a ese grupo destacado de músicos que conformaron el Trabuco Venezolano. Carlos Daniel Palacios grabó el tema Tres días, sin duda un temazo, que en esta grabación en vivo en El Poliedro resume toda la virtuosidad que tenía el Trabuco. La sección de metales de verdad que es única.En el post anterior hablé de Barreto y Adalberto Santiago. En este caso dejo la versión del tema Quitate la máscara que más me gusta, por su velocidad y por la introducción ya legendaria y jocosa que haría el propio percusionista en lo que fue el concierto por los 30 años de la Fania.
No se a los demás, pero lo que a mi más me gusta de la salsa, aparte de bailar claro está, son los conciertos. En ellos es donde está la historia cercana, la magia completa que solo los buenos artistas pueden dejarle al espectador.
Semana de Conciertos: Ray Barreto-Gracias
Dedicado a Zilma Bezerra, fan #1 de Barreto en Brasil
Este blog sigue de aniversario y sigue con la semana de los conciertos. Y si a alguien recuerdo en un concierto es a Ray Barreto, por los conciertos en los que lo vi y, aunque suene curioso, por el concierto en que no lo vi.Estos últimos articulos que he dejado por acá, tienen mucho de recuerdo. Y el primer recuerdo que tengo de Barreto me viene de la infancia, cuando me llenaba de frustración por ver que había en casa un disco donde salía un señor de cabello largo enroscado, sudoroso y de lentes gruesos, tocando unos tambores. La frustración venía del hecho de que había unos pocos discos en casa, pero no tenía donde oirlos.
Pasó el tiempo y llegué a la conclusión de que se hombre era Barreto. Pero cuando lo supe, el disco no estaba ya en casa.
A Barreto l
o vi en vivo en dos oportunidades, ambas en El Poliedro. La primera, en un magnífico espectáculo que se dio en llamar "Concierto de Fin de Siglo", a fines de 1999 y la segunda meses después en el estacionamiento del Poliedro, en ocasión de una recolección de fondos a beneficio de los damnificados de Vargas, en el que tocó gratis junto a otros artistas.
En ambas oportunidades estuvo acompañado de la voz que de alguna manera definió de forma arbitraria el sonido del conguero: Adalberto Santiago. Creo que tanto Tito Allen, Tito Gómez y Ruben Blades tuvieron un paso digno y magistral por la orquesta de Barreto, pero es Adalberto quien mayores recuerdo deja en la mente del oído salsero.
Barreto es un grande, en todos los sentidos. Recuerdo cuando se levantó de las congas para hablar con el público y nos dejó ver su tamaño: era de verdad un gigante, físicamente hablando. Y musicalmente hablando tambien, tanto en su etapa salsera como en el jazz y hasta como vocalista (alguna que otra canción dejó por ahí).
El concierto que se nos presenta en este álbum Gracias (1979), es una reunión de sus voces mas destacadas (Santiago y Allen) pero tambien un tributo al bailador, al fanático. El público nunca abandonó a Barreto, desde que lanzara La Charanga Moderna hasta el final de sus días.
La muerte de Barreto fue, para mí, un golpe personal. Meses antes de enfermar y morir, dio el que creo fue su último concierto. Fue en Venezuela y, por tonterías, decidí no ir. Días después del concierto de Palmieri del que hablé antes, se presentó Barreto en Caracas. Y no fui. Y lo lamentaré hasta que me muera. He aquí el video de esa última presentación de Ray Barreto:
Ray Barretto. El último concierto.
Por no haber ido, me consuelo de vez en cuando escuchando este disco, en el que Barreto nos dejá uno de los mejores solos que ha grabado, en el tema Indestructible, donde ejecuta magistralmente de principio a fin. Y Adalberto, siempre Adalberto, con su timbre de alto registro, nos deja para el recuerdo esta versión en vivo de Mirame de frente, oda a la guapería caribeña que ya es evidentemente un subgénero dentro de la salsa.
Mis favoritas del álbum: Indestructible, Alma con alma/Quitate la máscara.
Pasó el tiempo y llegué a la conclusión de que se hombre era Barreto. Pero cuando lo supe, el disco no estaba ya en casa.
A Barreto l
o vi en vivo en dos oportunidades, ambas en El Poliedro. La primera, en un magnífico espectáculo que se dio en llamar "Concierto de Fin de Siglo", a fines de 1999 y la segunda meses después en el estacionamiento del Poliedro, en ocasión de una recolección de fondos a beneficio de los damnificados de Vargas, en el que tocó gratis junto a otros artistas.En ambas oportunidades estuvo acompañado de la voz que de alguna manera definió de forma arbitraria el sonido del conguero: Adalberto Santiago. Creo que tanto Tito Allen, Tito Gómez y Ruben Blades tuvieron un paso digno y magistral por la orquesta de Barreto, pero es Adalberto quien mayores recuerdo deja en la mente del oído salsero.
Barreto es un grande, en todos los sentidos. Recuerdo cuando se levantó de las congas para hablar con el público y nos dejó ver su tamaño: era de verdad un gigante, físicamente hablando. Y musicalmente hablando tambien, tanto en su etapa salsera como en el jazz y hasta como vocalista (alguna que otra canción dejó por ahí).
El concierto que se nos presenta en este álbum Gracias (1979), es una reunión de sus voces mas destacadas (Santiago y Allen) pero tambien un tributo al bailador, al fanático. El público nunca abandonó a Barreto, desde que lanzara La Charanga Moderna hasta el final de sus días.
La muerte de Barreto fue, para mí, un golpe personal. Meses antes de enfermar y morir, dio el que creo fue su último concierto. Fue en Venezuela y, por tonterías, decidí no ir. Días después del concierto de Palmieri del que hablé antes, se presentó Barreto en Caracas. Y no fui. Y lo lamentaré hasta que me muera. He aquí el video de esa última presentación de Ray Barreto:
Ray Barretto. El último concierto.
Por no haber ido, me consuelo de vez en cuando escuchando este disco, en el que Barreto nos dejá uno de los mejores solos que ha grabado, en el tema Indestructible, donde ejecuta magistralmente de principio a fin. Y Adalberto, siempre Adalberto, con su timbre de alto registro, nos deja para el recuerdo esta versión en vivo de Mirame de frente, oda a la guapería caribeña que ya es evidentemente un subgénero dentro de la salsa.
Mis favoritas del álbum: Indestructible, Alma con alma/Quitate la máscara.
9:00 | Etiquetas: Adalberto Santiago, Conciertos, En vivo, Ray Barreto, Tito Allen | 2 Comments
Semana de conciertos: Angel Canales-En vivo desde El Poliedro de Caracas
Cuando uno ha ido a un concierto, sabe lo que significa un aplauso, sabe lo que se siente estar ahí cerca de la tarima, sentir la vibración del sonido en el pecho. Cuando a uno le gusta un artista y va a un concierto a verlo, la sensación es indescriptible. La música es la mejor droga creada por el hombre: te hace sentir bien con solo escucharla y no hace daño.
Esa relación que se da entre el artista en su tarima y el espectador desde su asiento, es única.
No hay peor sentimiento para un melómano que el vacío en el estómago que llega cuando un artista al que siempre soñó ver en vivo, no podrá verle nunca, porque la enfermedad o la muerte lo ha secuestrado, sin pago de rescate posible.
Yo siempre tendré el pesar de no haber podido ver nunca a Celia, a Tito. Lamento no haber ido al último concierto de Barreto en su vida, que fue en Caracas meses antes de morir.
Dicen que Ángel Canales fue secuestrado por ese terrible alemán llamado Alzheimer que no tiene conmiseración con nadie, por más rescate que se ofrezca. Aclaro que no tengo mayo
res detalles de la situación personal de Canales, y no precisamente por no querer saber de él. Todos sabemos como escasea la información del medio artistico en nuestros países, donde las agencias nos mantienen al día con respecto a las locuras cotidianas de Britney o Michael Jackson, pero de nuestros artistas no hay huellas en los medios. Ojalá se encuentre bien, donde quiera que ande.
En este álbum, grabado en vivo en el Poliedro de Caracas, nos ofrece lo más granado de su repertorio musical, los temas que la gente más recuerda. Si bien Angel tenía en su discografía mucho más de lo que se muestra en este concierto, la magia que se presenta en esta grabación, emociona mucho y lo hace a uno lamentar mucho más no haber tenido la oportunidad de verlo en vivo.
Angel Canales era un artista completamente "underground", quizás excéntrico en ciertos detalles. Por eso se hacía llamar a si mismo "El Diferente". Logró tener su propio sello musical, promocionarse a si mismo y poseer una banda musical de fuerza y presencia en el escenario, Sabor. Dicen que solo viajó a tres países en toda su carrera, Panamá, Colombia y Venezuela. Todo salsero conoce Perico Macoña, La vida es una caja de sorpresas o la versión de Bomba carambomba, quizás la mejor de todas las versiones de esa canción. En este concierto, nos ofrece un sonido potente, un soneo vigoroso y con ingenio. Escuchar este disco es sentir a Angel Canales dentro de casa. Solo una advertencia: esta producción provoca simplemente escucharla completa mientras se bebe una "cerbatana bien helodia", como decía Fidias Danilo Escalona, a todo volumen y recordando que Ángel Canales esta inscrito en la historia de la música, por mérito propio y personal.
Mis Favoritas del álbum: Saraguey Santoja, Bomba carambomba, Ana Isaoco
Escuchar un concierto grabado, resume mucho de esa magia. Pero no la refleja fielmente. Nunca será lo mismo.
Para un fanático no hay peor momento que el que ocurre al saber que nunca más podrá escuchar de nuevo a un artista en vivo. La muerte no mata la voz ni las grabaciones, pero si aleja para siempre al artista de los escenarios.No hay peor sentimiento para un melómano que el vacío en el estómago que llega cuando un artista al que siempre soñó ver en vivo, no podrá verle nunca, porque la enfermedad o la muerte lo ha secuestrado, sin pago de rescate posible.
Yo siempre tendré el pesar de no haber podido ver nunca a Celia, a Tito. Lamento no haber ido al último concierto de Barreto en su vida, que fue en Caracas meses antes de morir.
Dicen que Ángel Canales fue secuestrado por ese terrible alemán llamado Alzheimer que no tiene conmiseración con nadie, por más rescate que se ofrezca. Aclaro que no tengo mayo
res detalles de la situación personal de Canales, y no precisamente por no querer saber de él. Todos sabemos como escasea la información del medio artistico en nuestros países, donde las agencias nos mantienen al día con respecto a las locuras cotidianas de Britney o Michael Jackson, pero de nuestros artistas no hay huellas en los medios. Ojalá se encuentre bien, donde quiera que ande.En este álbum, grabado en vivo en el Poliedro de Caracas, nos ofrece lo más granado de su repertorio musical, los temas que la gente más recuerda. Si bien Angel tenía en su discografía mucho más de lo que se muestra en este concierto, la magia que se presenta en esta grabación, emociona mucho y lo hace a uno lamentar mucho más no haber tenido la oportunidad de verlo en vivo.
Angel Canales era un artista completamente "underground", quizás excéntrico en ciertos detalles. Por eso se hacía llamar a si mismo "El Diferente". Logró tener su propio sello musical, promocionarse a si mismo y poseer una banda musical de fuerza y presencia en el escenario, Sabor. Dicen que solo viajó a tres países en toda su carrera, Panamá, Colombia y Venezuela. Todo salsero conoce Perico Macoña, La vida es una caja de sorpresas o la versión de Bomba carambomba, quizás la mejor de todas las versiones de esa canción. En este concierto, nos ofrece un sonido potente, un soneo vigoroso y con ingenio. Escuchar este disco es sentir a Angel Canales dentro de casa. Solo una advertencia: esta producción provoca simplemente escucharla completa mientras se bebe una "cerbatana bien helodia", como decía Fidias Danilo Escalona, a todo volumen y recordando que Ángel Canales esta inscrito en la historia de la música, por mérito propio y personal.
Mis Favoritas del álbum: Saraguey Santoja, Bomba carambomba, Ana Isaoco
9:01 | Etiquetas: Angel Canales, Conciertos, En vivo | 0 Comments
Semana de conciertos: Eddie Palmieri-Live at University of Puerto Rico
Corría el año 1995 y en Caracas la salsa seguía teniendo fanáticos. Suficientes fanáticos como para que en la radio tuvieramos cerca de 5 emisoras que se dedicaban de forma exclusiva al género, las 24 horas. Suficientes fanáticos como para que empresarios del espectáculo trajeran al país a las leyendas de la salsa. En emisoras y televisoras, teníamos programas especializados en el tema. No teníamos aún el boom del internet, del Youtube, de las descargas. Pero teníamos a Héctor Castillo y su Caribe Son, a Lil Rodríguez con su Club Caribe, a Peter Solano en las tardes de Sonera 1450, al Tigre Rafael en CNB, a Fernando Sosa Leal en VTV...
En esa época, este servidor contaba con escasos 15 años y sabía poco de las leyendas. Escuchaba y le gustaba lo que oía, pero sabía poco. Por eso se detenía en estos programas, donde los sabios cultores del género me ilustraban con sus conocimientos.
Así, un día, al filo de la medianoche, Lil Rodríguez me sacudió el sueño cuando hizo sonar Vámonos pal monte de Eddie Palmieri, en vivo en la cárcel de Sing Sing. A partir de ese momento, no pude dorm
ir hasta saber más de eso que había escuchado.
Y así, por aquí y por allá fui escuchando más. A Plácido Garrido en Capital 710 le gustaba poner de vez en cuando un tema, Cinturita, un boogaloo bien sabroso, cantado por uno de mis soneros básicos, Ismael Quintana, la voz consuetudinaria de la orquesta de Eddie. Otro día, Peter Solano hizo un programa especial, un sábado, sobre el maestro Palmieri. Ahí me alimenté más. Y así poco a poco, pasó lo impensable: vino Palmieri a Venezuela, a tocar en el Poliedro de Caracas.
Ya para ese momento yo era un super fanático absoluto. Ya sabía que la orquesta de Palmieri era La Perfecta. Que tuvo sus inicios en el ritmo de charanga. Que su hermano mayor era Charlie, con quien alternó en varias oportunidades. Sabía ya para este entonces también, que le decían "el sapo", por el particular ruido que hacía cuando tocaba o los brincos que pegaba, para entonces no sabía bien. Conseguí un "cassette" por ahi con un buhonero/Dj, donde venía nada más y nada menos que el tema Azúcar, cuyo solo de piano es para mí uno de los mejores de la salsa y me lo se de memoria, hasta el punto de que si tocara piano podría repetirlo tranquilamente y sin pestañear.
Entonces, ya sabiendo todo eso, viene Palmieri a Venezuela. Y yo, un muchacho guaireño, excéntrico de pocos amigos, que escuchaba salsa cuando mis contemporáneos oían Inner Circle o Zapato 3 y que jamás se había escapado de su casa ni asistido a un concierto, me quedé ese 16 de abril de 1995 en mi casa. Frustrado por no tener con quien ir y ni siquiera con quien lamentarme de aquello. El único consuelo fue que Ledda Santodomingo tenía un programa en Venevisión por la época, semanal, en el que se lanzó un día a reseñar varios conciertos salseros con entrevistas incluidas. Uno de esos conciertos, en ese especial de la salsa, fue precisamente el de Palmieri en el Poliedro. Y entrevistaban al maestro, y recuerdo en especial sus palabras reprobatorias para "eso que llaman salsa errrotica".
Cuando me hice más grandecito, empecé a ir a conciertos sin tanto rollo. Primero en Vargas, en el Club Aeropostal, vi más de una vez a Oscar de León. Y a varios otros. Hasta que di el salto al Poliedro, primero con Rubén y después con tantos otros, en aquellos tiempos de "Puerto Rico le canta a Venezuela". Vi a mucha gente. Pero no venía Palmieri.
Pasaron 10 años desde su último concierto para que pudiera tener la oportunidad de desquitarme. Esperé 10 años para verlo. Y me llegó la oportunidad el 21 de octubre de 2005, en el estacionamiento del coso de la Rinconada.
Este concierto que pongo acá a la disposición de quienes quieran escucharlo, corresponde a la grabación realizada por Eddie y su hermano Charlie en el Auditorio de la Universidad de Puerto Rico, en el año 1971. El álbum solo vería la luz en 1975, pero aún hoy conserva su sabor. Como me pasa con todos los artistas a quienes he visto en concierto, cuando quiero acompañar mis recuerdos de la música que me los inspira, recurro a estos discos. Palmieri no es la excepción.
Del concierto al que fui, guardo el sincero recuerdo de la emoción que sentí cuando vi que Palmieri está vivo, que es de verdad, que su música suena mejor con él presente y que su esencia va con él a todas partes. Guardo igualmente la imagen y el sonido del "pequeño" Jhonny en las congas, de Eddie Jr asistiendo en la dirección de la orquesta, del jovencísimo bongosero moreno que se la comía cada vez que intervenía y, por supuesto, la voz de Herman Olivera acompañando los acordes de Palmieri. Nunca olvidaré que ese día ratifiqué que Palmieri es un virtuoso cuando recibí, junto a los miles que ahí estaban, un solo de piano por cada canción ejecutada. Más que un regalo, un tributo a todo aquel que asistió a ese concierto.
Difícil escoger favoritas, sin embargo, de este álbum las que más me suenan entre las sienes son Amor ciego, Bilongo y Muñeca.
En esa época, este servidor contaba con escasos 15 años y sabía poco de las leyendas. Escuchaba y le gustaba lo que oía, pero sabía poco. Por eso se detenía en estos programas, donde los sabios cultores del género me ilustraban con sus conocimientos.
Así, un día, al filo de la medianoche, Lil Rodríguez me sacudió el sueño cuando hizo sonar Vámonos pal monte de Eddie Palmieri, en vivo en la cárcel de Sing Sing. A partir de ese momento, no pude dorm
ir hasta saber más de eso que había escuchado.Y así, por aquí y por allá fui escuchando más. A Plácido Garrido en Capital 710 le gustaba poner de vez en cuando un tema, Cinturita, un boogaloo bien sabroso, cantado por uno de mis soneros básicos, Ismael Quintana, la voz consuetudinaria de la orquesta de Eddie. Otro día, Peter Solano hizo un programa especial, un sábado, sobre el maestro Palmieri. Ahí me alimenté más. Y así poco a poco, pasó lo impensable: vino Palmieri a Venezuela, a tocar en el Poliedro de Caracas.
Ya para ese momento yo era un super fanático absoluto. Ya sabía que la orquesta de Palmieri era La Perfecta. Que tuvo sus inicios en el ritmo de charanga. Que su hermano mayor era Charlie, con quien alternó en varias oportunidades. Sabía ya para este entonces también, que le decían "el sapo", por el particular ruido que hacía cuando tocaba o los brincos que pegaba, para entonces no sabía bien. Conseguí un "cassette" por ahi con un buhonero/Dj, donde venía nada más y nada menos que el tema Azúcar, cuyo solo de piano es para mí uno de los mejores de la salsa y me lo se de memoria, hasta el punto de que si tocara piano podría repetirlo tranquilamente y sin pestañear.
Entonces, ya sabiendo todo eso, viene Palmieri a Venezuela. Y yo, un muchacho guaireño, excéntrico de pocos amigos, que escuchaba salsa cuando mis contemporáneos oían Inner Circle o Zapato 3 y que jamás se había escapado de su casa ni asistido a un concierto, me quedé ese 16 de abril de 1995 en mi casa. Frustrado por no tener con quien ir y ni siquiera con quien lamentarme de aquello. El único consuelo fue que Ledda Santodomingo tenía un programa en Venevisión por la época, semanal, en el que se lanzó un día a reseñar varios conciertos salseros con entrevistas incluidas. Uno de esos conciertos, en ese especial de la salsa, fue precisamente el de Palmieri en el Poliedro. Y entrevistaban al maestro, y recuerdo en especial sus palabras reprobatorias para "eso que llaman salsa errrotica".
Cuando me hice más grandecito, empecé a ir a conciertos sin tanto rollo. Primero en Vargas, en el Club Aeropostal, vi más de una vez a Oscar de León. Y a varios otros. Hasta que di el salto al Poliedro, primero con Rubén y después con tantos otros, en aquellos tiempos de "Puerto Rico le canta a Venezuela". Vi a mucha gente. Pero no venía Palmieri.
Pasaron 10 años desde su último concierto para que pudiera tener la oportunidad de desquitarme. Esperé 10 años para verlo. Y me llegó la oportunidad el 21 de octubre de 2005, en el estacionamiento del coso de la Rinconada.
Este concierto que pongo acá a la disposición de quienes quieran escucharlo, corresponde a la grabación realizada por Eddie y su hermano Charlie en el Auditorio de la Universidad de Puerto Rico, en el año 1971. El álbum solo vería la luz en 1975, pero aún hoy conserva su sabor. Como me pasa con todos los artistas a quienes he visto en concierto, cuando quiero acompañar mis recuerdos de la música que me los inspira, recurro a estos discos. Palmieri no es la excepción.
Del concierto al que fui, guardo el sincero recuerdo de la emoción que sentí cuando vi que Palmieri está vivo, que es de verdad, que su música suena mejor con él presente y que su esencia va con él a todas partes. Guardo igualmente la imagen y el sonido del "pequeño" Jhonny en las congas, de Eddie Jr asistiendo en la dirección de la orquesta, del jovencísimo bongosero moreno que se la comía cada vez que intervenía y, por supuesto, la voz de Herman Olivera acompañando los acordes de Palmieri. Nunca olvidaré que ese día ratifiqué que Palmieri es un virtuoso cuando recibí, junto a los miles que ahí estaban, un solo de piano por cada canción ejecutada. Más que un regalo, un tributo a todo aquel que asistió a ese concierto.
Difícil escoger favoritas, sin embargo, de este álbum las que más me suenan entre las sienes son Amor ciego, Bilongo y Muñeca.
9:01 | Etiquetas: Charlie Palmieri, Conciertos, Eddie Palmieri, En vivo, Herman Olivera, Ismael Quintana, La Perfecta, Pequeño Jhonny | 1 Comments
Semana de Conciertos: Ruben Blades y Son del Solar-Live!
A Carmen Luisa, mi musa favorita
Esta semana he decidido que es buena la ocasión, para dejar acá parte de mi colección discográfica de presentaciones en vivo. Y la mejor manera es empezar con Rubén Blades, favorito de todos.
Creo que nada retrata mejor las características principales de un músico que
lo que pueda mostrar y demostrar en una presentación en vivo. Y a la vez, nada conoce un fanático de un artista favorito si a pesar de tener todas sus producciones, nunca ha ido a un concierto de su ídolo.
Yo con Rubén tengo una relación personal. No es que seamos panas del alma y nos veamos a diario. No, no se trata de eso. Se trata de una relación personal desde el punto de vista musical, esa relación personal que se activa desde el momento en que descubrimos a un artista y lo apreciamos con detenimiento. Y al verlo con detenimiento, sucede lo maravilloso: notamos su mensaje, su concepto y decimos ¡Ajá! Esto va más allá.
Engancharse y conectarse con un artista es como enamorarse. O sea, uno puede decir el momento en que ocurrió el enamoramiento, la conexión.
Hablando en estos días con Carmen Luisa, la musa de este artículo y enamorada absoluta de Rubén, llegué al instante en que me conecté con Rubén, mas allá de la admiración natural que todo melómano y devoto de la salsa tiene por los temas del panameño. Ese instante ocurrió en momentos separados, pero unidos por la misma obra: Maestra Vida.
En unos de esos "cassettes" que compraba de adolescente, allí cerca de la Calle Los Baños de Maiquetía, un día me llevo uno contentivo de una mezcla arbitraria de algún Dj callejero. Y en esa mezcla estaba, nada más y nada menos que Maestra Vida.
Escuchaba una y otra vez ese tema. Un tema que tenía un mensaje, pero que no alcanzaba a entender de un todo, en mi nebulosa cabeza adolescente. Entendía lo macro, pero cuando llegaba a las inspiraciones finales me perdía, justo ahí cuando Rubén dice adolorido: "cuando se murió Carmelo/sentí un dolor tan profundo/que no hallo nada en el mundo/con que poder consolarme". Dicho lo cual, aún con la música sonando, se escuchaba el grito de Rubén llamando, inconsolable, a "Carmelo".
Un día, en aquellos tiempos de liceo público y deseos privados, presté ese cassette a Carmen Luisa, amiga mía desde aquellos tiempos liceístas. En la tarde posterior, casi noche, me llama la Carmen, entre admirada y aterrada. "Escuché ese cassette...esa canción Maestra Vida...la escuché...me quedé dormida y tuve una pesadilla...¿quién es Carmelo?"
Esa era la pregunta. ¿quién es ese Carmelo al que Rubén le grita?
No pude contestar ese pregunta, en aquel momento a Carmen. Ni a mi mismo me la podía contestar.
Pasaron los años. A una persona relacionada con la familia, le llegó la felicidad del primer hijo. Y para celebrarlo, se compró un disco que yo ni había visto antes ni conocía de su existencia: Maestra Vida I. Y lo compró para celebrar el nacimiento de su primogénito poniendo una y otra vez la canción "El nacimiento de Ramiro".
Escuché el disco completo. Leí los escuetos créditos que poseen esas "remasterizaciones" de viejos LP's llevados a formato CD. Y ahí me di cuenta de varias cosas: 1.-Era Maestra Vida una obra completa, una "opera", una historia que mezclaba relatos pertenecientes a un todo y en ese todo, las canciones complementaban el relato. 2.-Había una segunda parte, Maestra Vida II, donde se encontraba la canción que da nombre a toda la obra, la canción que de chamo escuché en aquel viejo cassette. 3.-Uno de los "actores" de los relatos que se desarrollaban en un bar y narrador principal de la historia, era nada más y nada menos que César Miguel Rondón, personaje capital de la salsa, cultor, radiodifusor y primer escritor en darle seriedad a una investigación sobre el género, con el inigualable "Libro de la Salsa".
Y al escuchar toda la obra, completa, pude responder a la pregunta que me atormentó durante todo ese tiempo: ese Carmelo por quien clama Rubén es Carmelo da Silva, personaje principal de la obra. Y quien grita por Carmelo no es Rubén, sino Ramiro, el otro personaje de la obra, hijo de Carmelo.
Fue ahí cuando me llegó, en efecto, el momento clave: el momento en que me tocó decir "¡Ajá! Rubén se las trae..."
Ahí me metí de lleno con él, a buscar su música, a escucharlo detenidamente. Y ese momento coincide con la salida del disco "La Rosa de los Vientos", regreso de Rubén a la música luego de una corta y penúltima pasantía por la política. Era también ese su regreso a Panamá, grabando con músicos de ese su país, con un resultado sinceramente espectacular que me hizo entenderlo aún más y admirarlo hasta el infinito.
Y pasó lo que tenía que pasar: Rubén vino a Venezuela como parte de la gira promocional de su disco Tiempos, en el que repetía la fórmula de trabajo con los músicos panameños y con el concepto urbano y actual que tan bien ha logrado a lo largo de su carrera, desde el origen.
Y vino al Poliedro de Caracas, un 28 de mayo de 1999, con toda la tropa panameña. Haciéndose acompañar por Guaco. Y yo fui a ese concierto. Mi primer concierto en el Poliedro. Y ahí renové toda la conexión con Rubén y la hice permanente.
Volvió a venir en el 2001, en el marco del Pop Festival que se dio en Caracas ese año. Y ahí estuve de nuevo, renovando otra vez la relación personal que tengo con él.
Les repito: cuando a uno le gusta un artista, tiene que verlo en vivo. Es ahí cuando se podrá decir que, de verdad, se es fanático o no, se respeta a un artista o no, se le considera valioso o no.
Y para mí Rubén no tiene parangón.
Este disco que les dejó acá es una muestra de quien Rubén es en realidad. Así habla en sus conciertos, así interactua, así improvisa. Uno no va a un concierto: va a una tertulia musical.
Cada vez que quiero ilustrar los recuerdos que tengo de sus conciertos con acordes reales, acudo a este disco, donde acompañado con Son del Solar nos muestra de que está hecho su trabajo, que hay en su mente y como es cantar una canción que signifique algo para sí mismo haciéndolo entender simultáneamente a todo aquel que lo escuche.
A quienes les guste Rubén tanto como me gusta a mi, les será grato saber que hará pronta entrega de su cargo de Ministro del Turismo de Panamá, luego de la que ha anunciado como su última pasantía en la política. Y su regreso paulatino a la actividad musical la ha plasmado paso a paso en un programa que posee en su página web, un podcast magnífico, El Show de Rubén Blades. Ahí nos ha dado recientemente una noticia maravillosa: apenas entregue el cargo, sale de gira con el grupo que les he presentado acá en este disco, El Son del Solar, gira que lleva por nombre Todos Vuelven, tema incluido acá en el álbum que les dejo.
En esa página, Rubén me demostró, sin intermediarios, que eso de la relación personal que siento con él, de verdad existe. Haciendo uso del foro que ha dispuesto para que cualquiera le pueda hacer preguntas, le dejé una inquietud acerca de su cercanía con César Miguel Rondón. Y me respondió, con una atención y deferencia que de verdad no hallo como agradecer [La pregunta y su respuesta la pueden ver haciendo click aquí].
Por eso, por Rubén, por su música. por su regreso, por mi relación personal con él, por Carmen Luisa, la única amistad verdadera que he tenido en mi vida y por el primer aniversario de El Blog de la Salsa que tiene desde mayo del 2008 regando salsa en medio del salón, celebro agradeciendo al destino por haberme dado la música, por haberme puesto a Rubén, a Carmen y a tantos artistas en mi camino y por haber tenido la idea de hacer este espacio que me ha dado tantas satisfacciones.
En El Blog de la Salsa, la salsa sigue. Y por esta semana, salsa en concierto, uno por día. Para que vean que eso de "Salsificate" no es cuento.
Mis favoritas del álbum: La canción del final del mundo, Buscando América, Decisiones.
lo que pueda mostrar y demostrar en una presentación en vivo. Y a la vez, nada conoce un fanático de un artista favorito si a pesar de tener todas sus producciones, nunca ha ido a un concierto de su ídolo.Yo con Rubén tengo una relación personal. No es que seamos panas del alma y nos veamos a diario. No, no se trata de eso. Se trata de una relación personal desde el punto de vista musical, esa relación personal que se activa desde el momento en que descubrimos a un artista y lo apreciamos con detenimiento. Y al verlo con detenimiento, sucede lo maravilloso: notamos su mensaje, su concepto y decimos ¡Ajá! Esto va más allá.
Engancharse y conectarse con un artista es como enamorarse. O sea, uno puede decir el momento en que ocurrió el enamoramiento, la conexión.
Hablando en estos días con Carmen Luisa, la musa de este artículo y enamorada absoluta de Rubén, llegué al instante en que me conecté con Rubén, mas allá de la admiración natural que todo melómano y devoto de la salsa tiene por los temas del panameño. Ese instante ocurrió en momentos separados, pero unidos por la misma obra: Maestra Vida.
En unos de esos "cassettes" que compraba de adolescente, allí cerca de la Calle Los Baños de Maiquetía, un día me llevo uno contentivo de una mezcla arbitraria de algún Dj callejero. Y en esa mezcla estaba, nada más y nada menos que Maestra Vida.
Escuchaba una y otra vez ese tema. Un tema que tenía un mensaje, pero que no alcanzaba a entender de un todo, en mi nebulosa cabeza adolescente. Entendía lo macro, pero cuando llegaba a las inspiraciones finales me perdía, justo ahí cuando Rubén dice adolorido: "cuando se murió Carmelo/sentí un dolor tan profundo/que no hallo nada en el mundo/con que poder consolarme". Dicho lo cual, aún con la música sonando, se escuchaba el grito de Rubén llamando, inconsolable, a "Carmelo".
Un día, en aquellos tiempos de liceo público y deseos privados, presté ese cassette a Carmen Luisa, amiga mía desde aquellos tiempos liceístas. En la tarde posterior, casi noche, me llama la Carmen, entre admirada y aterrada. "Escuché ese cassette...esa canción Maestra Vida...la escuché...me quedé dormida y tuve una pesadilla...¿quién es Carmelo?"
Esa era la pregunta. ¿quién es ese Carmelo al que Rubén le grita?
No pude contestar ese pregunta, en aquel momento a Carmen. Ni a mi mismo me la podía contestar.
Pasaron los años. A una persona relacionada con la familia, le llegó la felicidad del primer hijo. Y para celebrarlo, se compró un disco que yo ni había visto antes ni conocía de su existencia: Maestra Vida I. Y lo compró para celebrar el nacimiento de su primogénito poniendo una y otra vez la canción "El nacimiento de Ramiro".
Escuché el disco completo. Leí los escuetos créditos que poseen esas "remasterizaciones" de viejos LP's llevados a formato CD. Y ahí me di cuenta de varias cosas: 1.-Era Maestra Vida una obra completa, una "opera", una historia que mezclaba relatos pertenecientes a un todo y en ese todo, las canciones complementaban el relato. 2.-Había una segunda parte, Maestra Vida II, donde se encontraba la canción que da nombre a toda la obra, la canción que de chamo escuché en aquel viejo cassette. 3.-Uno de los "actores" de los relatos que se desarrollaban en un bar y narrador principal de la historia, era nada más y nada menos que César Miguel Rondón, personaje capital de la salsa, cultor, radiodifusor y primer escritor en darle seriedad a una investigación sobre el género, con el inigualable "Libro de la Salsa".
Y al escuchar toda la obra, completa, pude responder a la pregunta que me atormentó durante todo ese tiempo: ese Carmelo por quien clama Rubén es Carmelo da Silva, personaje principal de la obra. Y quien grita por Carmelo no es Rubén, sino Ramiro, el otro personaje de la obra, hijo de Carmelo.
Fue ahí cuando me llegó, en efecto, el momento clave: el momento en que me tocó decir "¡Ajá! Rubén se las trae..."
Ahí me metí de lleno con él, a buscar su música, a escucharlo detenidamente. Y ese momento coincide con la salida del disco "La Rosa de los Vientos", regreso de Rubén a la música luego de una corta y penúltima pasantía por la política. Era también ese su regreso a Panamá, grabando con músicos de ese su país, con un resultado sinceramente espectacular que me hizo entenderlo aún más y admirarlo hasta el infinito.
Y pasó lo que tenía que pasar: Rubén vino a Venezuela como parte de la gira promocional de su disco Tiempos, en el que repetía la fórmula de trabajo con los músicos panameños y con el concepto urbano y actual que tan bien ha logrado a lo largo de su carrera, desde el origen.
Y vino al Poliedro de Caracas, un 28 de mayo de 1999, con toda la tropa panameña. Haciéndose acompañar por Guaco. Y yo fui a ese concierto. Mi primer concierto en el Poliedro. Y ahí renové toda la conexión con Rubén y la hice permanente.
Volvió a venir en el 2001, en el marco del Pop Festival que se dio en Caracas ese año. Y ahí estuve de nuevo, renovando otra vez la relación personal que tengo con él.
Les repito: cuando a uno le gusta un artista, tiene que verlo en vivo. Es ahí cuando se podrá decir que, de verdad, se es fanático o no, se respeta a un artista o no, se le considera valioso o no.
Y para mí Rubén no tiene parangón.
Este disco que les dejó acá es una muestra de quien Rubén es en realidad. Así habla en sus conciertos, así interactua, así improvisa. Uno no va a un concierto: va a una tertulia musical.
Cada vez que quiero ilustrar los recuerdos que tengo de sus conciertos con acordes reales, acudo a este disco, donde acompañado con Son del Solar nos muestra de que está hecho su trabajo, que hay en su mente y como es cantar una canción que signifique algo para sí mismo haciéndolo entender simultáneamente a todo aquel que lo escuche.
A quienes les guste Rubén tanto como me gusta a mi, les será grato saber que hará pronta entrega de su cargo de Ministro del Turismo de Panamá, luego de la que ha anunciado como su última pasantía en la política. Y su regreso paulatino a la actividad musical la ha plasmado paso a paso en un programa que posee en su página web, un podcast magnífico, El Show de Rubén Blades. Ahí nos ha dado recientemente una noticia maravillosa: apenas entregue el cargo, sale de gira con el grupo que les he presentado acá en este disco, El Son del Solar, gira que lleva por nombre Todos Vuelven, tema incluido acá en el álbum que les dejo.
En esa página, Rubén me demostró, sin intermediarios, que eso de la relación personal que siento con él, de verdad existe. Haciendo uso del foro que ha dispuesto para que cualquiera le pueda hacer preguntas, le dejé una inquietud acerca de su cercanía con César Miguel Rondón. Y me respondió, con una atención y deferencia que de verdad no hallo como agradecer [La pregunta y su respuesta la pueden ver haciendo click aquí].
Por eso, por Rubén, por su música. por su regreso, por mi relación personal con él, por Carmen Luisa, la única amistad verdadera que he tenido en mi vida y por el primer aniversario de El Blog de la Salsa que tiene desde mayo del 2008 regando salsa en medio del salón, celebro agradeciendo al destino por haberme dado la música, por haberme puesto a Rubén, a Carmen y a tantos artistas en mi camino y por haber tenido la idea de hacer este espacio que me ha dado tantas satisfacciones.
En El Blog de la Salsa, la salsa sigue. Y por esta semana, salsa en concierto, uno por día. Para que vean que eso de "Salsificate" no es cuento.
Mis favoritas del álbum: La canción del final del mundo, Buscando América, Decisiones.
8:50 | Etiquetas: Conciertos, En vivo, Ruben Blades, Son del Solar, Todos Vuelven | 2 Comments
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








